El edificio tiene 21 plantas y un mirador, siendo el primer rascacielos de Letonia. Es similar al Palacio de la Cultura y la Ciencia de Varsovia, la Universidad Estatal de Moscú y otros edificios típicos de realismo socialista, propio de la épcoca estalinista.
Se suponía que era un regalo de los trabajadores y campesinos de otra repúblicas soviéticas al pueblo letón.
Constituye un recuerdo de la era comunista y es popularmente identificado como un símbolo de la dominación y la falta de independencia de Letonia, y designado despectivamente como “La torta de Stallin”.